A la hora de elegir tus zapatos de baile hay tres cosas
imprescindibles: que sean cómodos, resistentes y de buena calidad. La
fabricación artesanal a medida te garantiza estas tres condiciones,
porque el zapato se adapta perfectamente a tu pie y además eres tú el
que eliges detalles importantes como la altura y la forma del tacón.
Basta con unos cuidados mínimos para que los zapatos te duren mucho
tiempo.
Los zapatos son para bailar: la comodidad es fundamental.
La anchura del zapato es importante para que se adapte a cada pie. Ten
en cuenta que con el uso ceden, así que no los escojas demasiado anchos.
Es normal que resulten un poco duros cuando están nuevos, sobre todo
los de piel curtida en cuero y no es raro que hagan rozaduras. Los de
piel curtida en ante son más flexibles y cómodos desde el principio,
pero se deforman antes.
En cuanto al tacón, existen diferentes alturas.
Los profesionales suelen usar el tacón de 7 cm (2'36 pulgadas); pero si
eres principiante o no estás acostumbrado a llevar tacón, es mejor
empezar por el de 5 cm (2 pulgadas). Además, existe el tacón cubano, que
es un poco más ancho, por lo que tiene mayor estabilidad.
Es fundamental la calidad, que empieza con la elección del material. Evita el plástico. Son más baratos, pero se rajan muy pronto; además, te sudará mucho el pie y acabarán cogiendo mal olor.
Lo mejor es piel auténtica.
Da igual el tipo de curtido. El cuero suele ser más resistente,
aguantan mejor el uso y, con unos cuidados mínimos, los zapatos te
durarán años. El ante también es buen material, pero duran algo menos,
porque se da de sí con mayor facilidad y puede llegar a erosionarse y
perder color.
Si quieres asegurarte la mejor calidad y la resistencia del zapato, lo mejor es que te hagas con unos zapatos artesanos,
hechos de la forma tradicional por un maestro zapatero que sabe cómo
conseguir que el zapato dure para siempre por mucho que taconees.
